El blog de Jaizki

04 mayo 2006

Menos gurús y más Mozart

Hace ya un tiempo desvelé en un meme mis 5 manías, mejor dicho, las cinco primeras que me vinieron a la cabeza. Una de ellas era que no puedo dejar el periódico sin leer, los guardo para echarles un vistazo cuando tenga tiempo, a veces semanas más tarde. Me consuela saber que no soy el único. Hoy le ha tocado al Expansión & Empleo del fin de semana pasado.

Me ha parecido especialmente inspirado el artículo de Manuel María Camacho, Menos gurús y más Mozart. En él compara la empresa con las orquestas, y las analogías que propone me han parecido realmente acertardas.

A ninguna orquesta se le ocurriría dar un concierto sin partitura, que es lo mismo que un plan de negocio en una empresa. Entonces, ¿por qué hay tantas compañías que trabajan sin partitura?

Las empresas nacen (...) como un conjunto de jazz; (...), buenos profesionales, tocan de una forma natural, sin ninguna planificación. El problema surge cuando se crece (...) El director de la banda de jazz, al mismo tiempo que dirige, toca un instrumento. El de una sinfónica se tiene que conformar con coordinar a todos los músicos para interpretar una partitura que puede haber escrito o no.

(...) todo el mundo sabe lo que tiene que hacer y en qué momento. Esto se consigue por dos vías: la partitura y la formación del músico. Si éste no sabe solfeo, no podrá leer la partitura, y si no domina el instrumento no podrá tocarlo. Estamos en el siglo XXI, todavía hay organizaciones que no le dan importancia a la formación. (...)

(...) hay muchos empresarios que tienen la partitura en la cabeza pero no se la dan a los músicos. La comunicación interna es clave para que esto no ocurra, y no es perder el tiempo dedicar recursos a conseguir que la información discurra verticalmente, de forma ascendente y descendente.

En la orquesta hay ciertos despilfarros. Como ya he comentado, en una de jazz el director toca un instrumento pero en una sinfónica no; es imprescindible que alguien coordine a todos. Esto para muchos es traumático.

(...) había unos músicos al fondo sin hacer nada, los percusionistas. Sólo cuando la sinfonía iba a terminar empezaron a tocar. ¿Cómo aguantar este tipo de personas en la organización? Me recordaban al personal de estructura o staff. ¡En cuantas organizaciones están minusvalorados! En una orquesta tienen claro que con unos violines maravillosos pero una mala percusión, la sinfonía no funciona. No existen tareas de inferior categoría en una empresa. Basta de ensalzar ventas: si producción no cumple los pedidos de nada nos sirve vender mucho…

(...) el orden. Está perfectamente estudiado dónde se sitúa la cuerda y, dentro de la cuerda, dónde están los violines, las arpas, etcétera. Lo mismo ocurre con el viento y la percusión. Es expresión de la importancia de las operaciones. Son imprescindibles para que nuestro producto o servicio llegue a satisfacer las necesidades de nuestros clientes.

He cursado un MBA y he leído cientos de libros, pero yendo a un concierto me he dado cuenta de que las cosas son más sencillas de lo que parecen y que Mozart y otros músicos llevan más de 250 años intentando transmitirlo.

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14 comentarios:

  • Hace mucho tiempo que no leo un artículo tan lúcido.

    Totalmente de acuerdo con el articulo incluyendo el final. Tampoco yo entiendo porque se empeñan en hacerlo tan complicado, cuando en realidad es sencillo.

    Pero no tiene sentido gestionar una empresa de 500 personas como una banda de Jazz, aunque haya llegado a ese tamaño funcionando así (cuando era más pequeña).

    En cuanto al párrafo del despilfarro y de percusionistas del fondo sin hacer nada hasta que llegue su momento en la partitura, encierra una verdad "aplastante", pero no sólo para referirse a la dirección y al staff, sino absolutamente a todo el mundo.

    A cada miembro de la empresa, se le debería medir y valorar en función de su precisión por entrar a tiempo en la partitura, y tocar su parte correctamente y no por el número de notas que toca o por el porcentaje de notas respecto al de silencios.

    Por cierto, el del violonchelo no tiene ninguna culpa de entrar fuera de tiempo si no le han dado la partitura. Dicen que no se la dan, porque no es asunto suyo; ya que es información (de esa que da poder) para el director, y :

    "a tí te contratamos para tocar el chelo. Para pensar ya está el director"

    , o si le cambian de instrumento de un día para otro sin darle formación

    "hoy en día hay que acostumbrarse, necesitamos gente flexible".

    Por Blogger Telémaco. Fecha y hora: 4/5/06 20:50  

  • Telémaco, gracias por el comentario.

    En los dos últimos comentarios que haces, sobre lo de que el director es el que piensa y la necesidad de gente flexible, creo que están las dos diferencias más claras de la orquesta con la empresa.

    En la empresa cada uno debería pensar en cómo poder mejorar los procesos, cosa que en la orquesta no ocurre.

    En la orquesta se busca la hiperespecialización. Y, en la empresa, hace falta gente flexible, no para torcerla hasta romperla, sino para poder responder a situaciones imprevistas.

    Por Anonymous Jaizki. Fecha y hora: 4/5/06 21:37  

  • ¿Y porqué no?. Yo no termino de ver esas diferencias. ¿Acaso es más fácil interpretar la sinfonía nº5 de Haydn que fabricar lavadoras (por ejemplo)?

    En una orquesta el director coordina para que todos alineen su trabajo personal con la partitura. Cada uno de los músicos intenta tocar su instrumento y seguir las instrucciones del director usando todas sus habilidades. Y por supuesto que se preocupa de mejorárlas cada día.

    Si hablamos de mejorar la partitura, eso no lo hace ni siquiera el director, eso corresponde a una etapa anterior y lo hizo el compositor.

    De hecho en una orquesta hay más estructura y organigrama del que parece a simple vista. Por ejemplo los violines están divididos en tres grupos: "los primeros violines", "los segundos" y "los terceros violines y violas", y al frente de cada grupo hay un músico, que coordina y dirige su grupo. Los violines primeros no siguen al director, siguen al "concertino" (el jefe del departamento de los primeros violines, que es el que sigue las instrucciones del director).

    En cuanto a la necesidad de gente flexible, habría mucho que hablar. Pero detrás de "responder a situaciones imprevistas" suele estar una medición del rendimiento de la gente de forma individual, en lugar de medirla en función de los resultados de la "orquesta".

    Es como si alguien decidiese que necesitaba músicos más flexibles para mejorar la orquesta, y de esta manera podría hacer que la percusión del final de la sinfonía la tocase uno de los violinistas que en ese momento no tiene que tocar su instrumento.

    Obviamente así se consiguen mejores rendimientos locales pero el cliente no paga por eso, y la empresa no gana dinero así (si acaso lo "ahorra", pero no lo "gana"). Una empresa sólo gana dinero cuando el cliente paga por sus productos o servicios, y el cliente sólo paga por el resultado final. Pero éste es únicamente tan bueno como el peor de los músicos, y no como la suma de ellos. Una sóla nota fuera de sitio y se arruinará la sinfonía.

    Por Blogger Telémaco. Fecha y hora: 4/5/06 22:21  

  • Y a los músicos les tiene que gustar la música, porque si lo que están es pensando en el partido de futbol que van a jugar cuando se acabe la sinfonía, lo más probable es que se todo salga fatal.
    Saludos.

    Por Blogger CARMEN_R_PURAS. Fecha y hora: 4/5/06 23:26  

  • Telémaco, poniendo por delante mi absoluto desconocimiento del mundo de la orquesta, mi impresión es que los músicos pueden mejorar su trabajo personal pero no la forma de hacer la cosas dentro de la orquesta. Supongo que porque todo en una orquesta está ya más que pensado, mientras que las organizaciones están en continua evolución.

    Por cierto, no tenía ni idea de la estructura que comentas en las orquestas, ciertamente a los ojos del profano pasan desapercibidas.

    Como tu mismo indicas, en una orquesta el resultado es tan bueno como el peor de los músicos. Personalmente, no creo que en una empresa ocurra lo mismo. Al contrario que en la orquesta, no todos participan simultáneamente en el proceso, ni lo hacen de cara al cliente. Además, el cliente no demanda necesariamente la perfección. Que se lo pregunten a McDonald's.

    Por otro lado, la flexibilidad es la capacidad de adaptarse a circunstancias cambiantes de mercado. Si de repente nadie quiere oír música clásica y sólo se vende música electrónica, supongo que los músicos de una orquesta tendrían ciertas dificultades. En una empresa, pueden cambiar las demandas de los clientes en un brevísimo lapso de tiempo. Por eso, creo que la hiperespecialización es muy peligrosa para el profesional, un cambio de requisitos te puede dejar completamente fuera.

    Por cierto, supongo que ya lo conocerás pero, en caso contrario, seguro que te encanta este estudio sobre cómo optimizar los instrumentos de una orquesta.

    Carmen, agudo comentario. Ya comenté hace poco que, en el largo plazo, siempre seremos mejores en aquello que nos gusta.

    Por Anonymous Jaizki. Fecha y hora: 5/5/06 01:25  

  • Las empresas-orquestas de hoy día despiden a los músicos de más experiencia y los sustituyen por estudiantes recién salidos del conservatorio pero no les dan las partituras para tocar.
    Contratan a directores de orquesta sin conocimientos de música y luego esperan que aquello suene bien..

    Por Blogger Lula Towanda. Fecha y hora: 5/5/06 09:20  

  • No puedo sindicar tu blog en bloglines.
    ¿cual es tu fichero para sindicar tus contenidos?

    Por Blogger Lula Towanda. Fecha y hora: 5/5/06 10:03  

  • Pues yo pienso que en una empresa si que ocurre lo mismo. Aunque sólo unos pocos están en contacto directo con el cliente, detrás de ellos existen cadenas que atraviesan la empresa e incluso salen de la misma y entran en los proveedores de la misma (las famosas cadenas de suministro). Hoy en día en realidad no compiten unas empresas con otras sino unas cadenas de suministro contra otras.

    El hecho de que trabajen simultáneamente o secuencialmente no es significativo. El hecho es que existen unos procesos y unas cadenas de suministro que sólo son tan resistentes como su eslabon más débil.

    En cuanto a la calidad tienes razón pues hay una diferencia cuantitativa. Los clientes de una orquesta son muy exigentes. En general lo que hay que conseguir no es la perfección, sino maximizar la calidad percibida por los clientes, pero en el caso de las orquestas los clientes suelen percibir "mucho".

    En cuanto al tema de la especialización, en mi opinión es totalmente cierto que la empresa debe adapatarse lo más ágilmente posible a las fluctuaciones y gustos del mercado, pero lo que se debe adaptar es la estructura y no las labores de cada trabajador.

    Por supuesto estás habrá que adaptarlas si quedan obsoletas. Y también favorece cierto grado de flexibilidad. Pero cuando las empresas reclaman flexibilidad suele ser por temas cuantitativos y no cualitativos. Lo cual no me parece mal siempre que se tenga presente que lo primero es que suene bien la sinfonía, y me temo que esto se olvida muy a menudo.

    Por Blogger Telémaco. Fecha y hora: 5/5/06 11:09  

  • A mí personalmente me gusta más la música de cámara. Cuantos menos instrumentos mejor. Y por experiencia, puedo asegurar que se difruta más tocando solo, cuando uno es su propio director.

    ¿Alguien se anima a formar un dúo, un trío, o un cuarteto? ¡De Jazz, por supuesto! :D

    Por Blogger ignazio. Fecha y hora: 5/5/06 12:03  

  • Ignazio, Ignazio, que vas a caer en las garras del txoko de Jaizki... aunque sea para amenizarles las reuniones ;-]]

    Interesante artículo, pero no estoy seguro de que una orquesta sea el mejor modelo para una pyme, por ejemplo. Demasiados músicos, demasiados puestos especializados "en su instrumento"...

    M@k, el Buscaimposibles

    Por Anonymous M@k. Fecha y hora: 5/5/06 13:54  

  • No pensaba yo que esta entrada iba a dar tanto que hablar.

    Lula, gracias por comentar.

    Estoy de acuerdo en que ciertas empresas optan por reducir costes en el personal sin preocuparse por el resultado. Sin embargo, no siempre un músico que lleve veinte años en la orquesta es mejor que un recién salido del conservatorio con mucho talento. Claro que si no le dan la partitura, tiene complicado demostrarlo.

    También es cierto que la selección del director de orquesta suele hacerse en función de lo bien que tocaba el violín, cuando una tarea y la otra no tienen nada que ver.

    He estado haciendo pruebas con el feed y parece que va bien con Bloglines, si te sigue sin funcionar usa esta url: http://feeds.feedburner.com/elblogdeJaizki

    Telémaco, coincido bastante en tu visión de las empresas como cadenas de suministro, pero creo que con procesos bien definidos y los controles adecuados, se pueden detectar y corregir los fallos antes de que lleguen al cliente. Creo que trabajar simultáneamente dificulta notablemente la aplicación de controles para corregir fallos.

    Por otro lado, en la empresa hay tareas más o menos grises que no requieren el mismo talento que tocar en una orquesta. Y que tienen un impacto relativamente bajo en la imagen de la empresa percibida por el cliente.

    Estoy completamente de acuerdo contigo en que es la empresa la primera que debe adaptar su estructura a las fluctuaciones del mercado. Pero, como tú mismo apuntas, no es una alternativa a la flexibilidad del profesional, si no algo complementario.

    La hiperespecialización de un profesional es un riesgo enorme, ser el mejor del mundo programando en un determinado lenguaje de programación puede ser un valor tremendo, pero si de repente ese lenguaje se deja de utilizar, vas a tener un serio problema.

    Ignazio, en Hacer lo que te gusta o aquello en lo que eres bueno comenté esto:

    (...) ahora que quiero poner en marcha distintas iniciativas empresariales que tengo en mente, busco crear grupos de personas con habilidades diversas que únicamente tengan que aportar su granito de arena en lo que les gusta.

    ¿No es eso Jazz? Por cierto, sigo buscando músicos libres.

    Por Anonymous Jaizki. Fecha y hora: 5/5/06 14:03  

  • M@k no me espantes a Ingnazio. ;)

    Cuando hablamos de PYMES de cierto tamaño, con 50 ó 100 empleados, aparece esa especialización: comerciales, preventas, teleoperadoras, RRHH...

    Por Anonymous Jaizki. Fecha y hora: 5/5/06 14:15  

  • Estoy de acuerdo con Manuel Camacho en que muchos gurús no aportan nada con sus rimbombantes teorías excepto inundar la literatura -afortunadamente en la mayor parte de los casos sólo se queda ahí- con una terminología confusa y oscurantista que lo único que hace es complicar la gestión empresarial de forma innecesaria. Con lo que ya no estoy tan de acuerdo es con que Mozart pueda ser un mejor ejemplo. Y es en este aspecto sobre el que me gustaría realizar algunas reflexiones.

    Si bien el hecho de tomar prestados conceptos o ejemplos de otras disciplinas para ilustrar los de otras, con el ánimo de aportar mayor claridad y sencillez, es un recurso que puede ser muy útil, hay que tener presente asimismo que no está exento de peligros debido a las diferencias entre las disciplinas que se comparan. En el caso que nos ocupa los objetivos de la organización de una orquesta no tienen nada que ver con los de una empresa. Ya sé que la comparación no es literal sino metafórica. Pero, como decía, el uso de metáforas puede ser un juego peligroso. Una sinfonía de Mozart no cambia un ápice su ejecución de la programada en su partitura, bien a pesar de que el auditorio pueda aburrirse durante el segundo movimiento, o que suba la temperatura, etc. La partitura es la que es, independientemente del entorno en que se ejecuta. Sin embargo, las grandes compañías aéreas, por citar un ejemplo, han tenido que ir cambiando en parte sus partituras debido a la entrada de sus homólogas de bajo coste, por la fuerte subida del barril de petróleo, etc. Y podemos citar centenares de ejemplos de este tipo. La partitura de una empresa sí debe tener en cuenta el entorno porque corre el riesgo de quedarse sin músicos que la interpreten.

    Yo, personalmente, me quedaría con la banda de jazz como una mejor metáfora de lo que podría ser la organización empresarial. No es cierto que los músicos de jazz toquen sin ninguna planificación. Hay una estructura armónica básica que respetan y sin la cual no producirían una música aceptable para nuestros oídos. Es en el seno de esta estructura donde hay lugar para la improvisación en la generación de melodías. Una empresa debe tener una mínima estructura organizativa sin la que pronto sería víctima de su propia desorganización. Ahora bien, esa organización no puede ser lo suficientemente rígida como para ignorar los cambios que se producen el entorno. Entonces la empresa pronto sería víctima de su inadaptación al entorno. Como una banda de jazz, debe tocar la melodía adecuada al entorno sin despojarse de la estructura que la sustenta y sin la que no sería nada.

    Por Blogger Diego Navarro. Fecha y hora: 6/5/06 15:12  

  • Muchas gracias por comentar, Diego.

    Estoy completamente de acuerdo en que la analogía entre la orquesta y las empresas no es perfecta, ninguna analogía lo es.

    De todas formas, en tu comentario asumes que la orquesta no puede cambiar de partitura. Sin embargo, en el artículo se compara la partitura con el plan de negocio. La partitura no sólo puede cambiar, si no que debe hacerlo en función de las circunstancias.

    En cuanto a tu analogía con la banda de jazz, creo que cambias un poco las comparaciones que planteaba el artículo, por lo que no se pueden comparar directamente. Tomando lo que dice el artículo, te diría que la banda de jazz me parece un buen ejemplo para organizaciones pequeñas. Pero una banda de jazz de 200 músicos es difícil de imaginar. Sin partitura para que los músicos sepan que tocar, sin plan de negocio que indique a la empresa la dirección a largo plazo, la empresa dependerá demasiado de la inspiración de sus músicos. Y puede que no siempre estén inspirados.

    Por Anonymous Jaizki. Fecha y hora: 6/5/06 16:21  

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